SENTIDO DEL ADVIENTO

1. Aprender a esperar

El tiempo del Adviento nos quiere ejercitar en una virtud cristiana básica: la esperanza. Cada año la iglesia entra en este santo tiempo y aprende a esperar al Señor:

  • Con la misma ilusión con que un estudiante espera sus vacaciones.
  • Con la misma intima emoción con que una madre espera a su hijo.
  • Con la misma urgencia con que el surco abierto y reseco espera la lluvia, la Iglesia espera la venida de su Señor.

Cada año cobra actualidad el Aviento porque siempre necesitamos la Venida de Dios en nosotros, y nos hace falta aprender a esperarle. Sería señal de debilidad o de muerte si nos encontráramos satisfechos con lo que ya tenemos.

Como también nosotros, los cristianos, podemos ir perdiendo a lo largo del año la sensibilidad por lo divino, nos conviene que el Adviento nos despierte el apetito de los bienes que verdaderamente valen la pena. Nos hace bien el matricularnos en la escuela de la esperanza, poniéndonos por delante la meta del encuentro Salvador con nuestro Dios. San Pablo hace sonar la diana para todos: “sabed que ya es hora de que despertéis del sueño”.


2. Testigos de la esperanza

En un mundo que progresa sin cesar, que se supera así mismo en las conquistas del “confort” y de la ciencia; en un mundo que, a pesar de todo ello, no puede quitarse de encima la angustia y la inquietud, los cristianos somos invitados en el Adviento a practicar la espera de los bienes divinos, y a dar testimonio de nuestra esperanza ante los ojos de la sociedad.

¿Cuantas cosas ansían los hombres?, ¿cuantos "mesianismos" ilusionan los corazones humanos? Nosotros tenemos que superar dedicadamente el plan material y alimentar nuestra esperanza con el único objeto que puede satisfacerla: la venida de Jesús. El salmo 24 resuena desde el primer día del Adviento: A ti, Señor he levantado mi alma; por encima de los afanes de cada día y de las aspiraciones meramente terrenales, nosotros esperamos a Dios mismo.

No es que con ello tratemos de desertar de nuestra tarea en el mundo; al contrario, queremos orientar los íntimos anhelos de la humanidad hacia su único objetivo definitivo: Dios; pues "todos los que esperan en el Señor no quedaran defraudados".


3. ¿Que es lo que esperamos?

La pregunta brota espontánea al intentar vivir concretamente el espíritu del Adviento: ¿Que objeto tiene nuestra espera?, ¿De que venida se trata el Adviento de este año? El pueblo de Israel estuvo durante siglos y siglos esperando al Mesías. Los textos de Isaías, que durante estas semanas leeremos, tienen como objetivo directo el gran acontecimiento: la llegada del Salvador. Pero nosotros vivimos en el nuevo testamento.

Cuando llegó la plenitud de los tiempos, Cristo nació de Maria Virgen y apareció entre nosotros. Desde que Él llegó todo ha cambiado en la historia: Vivimos el tiempo de Cristo. Seria simplemente una ficción inútil o una comedia

  • El rezar y cantar como si Cristo no hubiera venido ya.
  • El pedir a Dios que nos envié al Mesías como si no hubiéramos sido ya salvados por Él.
  • Ponernos en la misma actitud de Israel, copiando sus palabras en el mismo sentido inmediato que tuvieron en sus labios.

Eso no lo pretende ciertamente el Adviento. El nacimiento de Jesús en Belén lo recordamos gozosamente, celebraremos su aniversario y aprenderemos las entrañables lecciones que sus protagonistas nos enseñaron. ¿Que es lo que debemos esperar los cristianos en este Adviento del ano 2009?

4. La vuelta de Cristo

La primera respuesta: la Iglesia espera la Venida gloriosa de Cristo al fin de los tiempos, para establecer definitivamente su Reino. Ya desde el primer domingo del Adviento nuestra atención es dirigida a ese día último en que aparecerá Cristo triunfador para juzgar al mundo. "El día se acerca", "no sabéis cuando vendrá el dueño", " entonces verán al Hijo del hombre que viene", "cuando venga nuestro Señor Jesús con todos sus santos". En la noche de Navidad volverá San Pablo a colocarnos en la misma perspectiva: Aguardando la dicha que esperamos, la Aparición gloriosa del gran Dios y Salvador; nuestro Jesucristo. Si, la Prusia, la Vuelta de Cristo como un foco de luz que ilumina toda la espera de la Iglesia. No es solo Israel la que suplica durante siglos: ven, Señor; también la Iglesia lleva mas de dos mil anos repitiendo las palabras conclusivas del Nuevo Testamento: Ven, Señor Jesús. Con la mirada puesta en esa Vuelta de Cristo rezaremos en la Vigilia de Navidad: Oh, Dios que todos los años nos alegras con la esperanza de nuestra redención, haz que así como recibimos gozosos a tu Unigénito como Redentor, podamos ver con confianza venir como Juez a nuestro Señor Jesucristo.

EL ROSARIO MISIONERO


El Rosario Misionero es una forma de oración que toma como base al Rosario tradicional, en la cual, por intercesión de María, se pide al Padre por las intenciones y necesidades de todo el mundo. Es una oración mariana universal y misionera, que consiste en rezar los cinco misterios de cada día teniendo presentes los cinco continentes del mundo, pensando en la situación concreta de cada continente desde el punto de vista de la evangelización y de la presencia cristiana, y orando por los misioneros y misioneras, por todos los agentes de la evangelización, y por todos los que aún no conocen la Buena Nueva de la Salvación, para que se abran a la luz del Evangelio.

Está estructurado, al igual que el Rosario tradicional en cinco misterios, en cada uno de los cuales se pone como intención a uno de los cinco continentes. Las cinco decenas tienen sendos colores, que representan a cada uno de los cinco continentes desde el punto de vista misional, y recuerdan al que reza, la intención misional de cada decena

1º Misterio, de color verde, se reza por África. El color verde nos recuerda las verdes selvas habitadas por nuestros hermanos africanos.

2º Misterio, de color rojo, se reza por América. El color rojo simboliza la sangre derramada por los mártires que dieron su vida durante la evangelización de este continente.

3º Misterio, de color blanco, se reza por Europa. El color blanco nos recuerda la raza aria, originaria de este continente y al color de las vestiduras del papa, que también tiene en él su sede.

4º Misterio, de color azul, se reza por Oceanía. El color azul nos habla de Oceanía, con sus miles de islas esparcidas en las azules aguas del Océano Pacífico.

5º Misterio, de color amarillo, se reza por Asia. El color amarillo nos trae a la memoria el Asia, poblado en gran parte por razas de este color.

¡REZA CON NOSOTROS!

EL SEÑOR TE ESCUCHARÁ SI LE PIDES ESTAS GRACIAS A TRAVÉS DE LA VIRGEN MARIA.

QUE TU ORACION NO SEA EGOÍSTA.

REZA POR TODOS: POR LOS QUE AUN NO CONOCEN A DIOS Y POR LOS CRISTIANOS QUE NOSON CONSECUENTES CON SU FE.

LOS TRES AVE MARÍA FINALES RÉZALOS POR TODOS LOS MISIONEROS DISPERSOS POR EL MUNDO: ELLOS SON LOS VERDADEROS REALIZADORES DE LA UNION DE TODOS LOS PUEBLOS